El DT analizó la igualdad ante Recoleta FC, reconoció la falta de juego en el primer tiempo y, pese a la mejora en el complemento, remarcó la necesidad de mayor claridad y efectividad.

Tras el empate 1 a 1 ante Recoleta FC , Gustavo Álvarez no ocultó su bronca y dejó un análisis autocrítico del rendimiento de San Lorenzo. El entrenador marcó una clara diferencia entre los dos tiempos y apuntó directamente a los aspectos que le faltaron al equipo para ganar el partido.
“En el primer tiempo nos faltó juego. En el segundo, mejoramos. En las situaciones que tuvimos nos faltó la claridad para convertir”, explicó en conferencia de prensa, dejando en evidencia el principal déficit del equipo: la eficacia en los metros finales.
El DT también hizo foco en las dificultades para generar circuitos de juego durante la primera mitad. “No tuvimos la conexión en corto y en largo en el PT”, reconoció, señalando problemas tanto en la construcción como en la profundidad del equipo.
Sin embargo, Álvarez valoró la reacción en el complemento, donde el Ciclón logró imponerse desde lo futbolístico. “Era para empatar o ganarlo. Quedó la última imagen de la tapada de Gill, eso hay que corregirlo porque el segundo tiempo fue un monólogo”, sostuvo, en referencia a la jugada final que pudo cambiar el resultado.
Más allá del desarrollo, el entrenador fue contundente con la exigencia interna del plantel. “Me queda un sabor muy amargo. Porque hay una obligación interna que es nuestra y una externa. Acá no hay excusas: hay que ganar, jugar bien y corregir”, cerró.
El empate dejó sensaciones encontradas en San Lorenzo: una mejora evidente en el segundo tiempo, pero también la certeza de que, sin precisión ni contundencia, el equipo deja pasar oportunidades importantes.
Imagen: @rodri_vizcarra
Valentina Moreira
Redacción Mundo Azulgrana