El Ciclón perdió terreno en el torneo, cayó en la anual y quedó, por ahora, fuera de los puestos de copas internacionales.

El cierre de la fecha 4 volvió a dejar a San Lorenzo mirando de reojo las tablas. El golpe en el clásico frente a Huracán no fue solo anímico: también trajo consecuencias concretas en lo numérico, en un arranque de torneo que sigue sin encontrar regularidad.
Con el resultado adverso, el Ciclón cayó del sexto al octavo puesto, se mantiene con seis puntos y quedó a cuatro unidades del líder del campeonato. Un retroceso que obliga a reaccionar rápidamente para no perder más terreno en la pelea.
El próximo desafío será ante Unión en Santa Fe, equipo que se encuentra 10º con cuatro puntos, en un partido que asoma como clave para volver a sumar y frenar la caída en la tabla.
La derrota también pegó fuerte en la tabla anual. San Lorenzo pasó del octavo al duodécimo lugar, quedando momentáneamente fuera de la zona de clasificación a copas internacionales, un dato que empieza a encender señales de alarma en Boedo.
Después del cruce ante el Tatengue, el calendario ofrece una chance clara de recuperación: el Ciclón jugará dos partidos consecutivos como local frente a Instituto y Estudiantes de Río Cuarto, ambos sin victorias en el torneo, con un empate y tres derrotas cada uno.
Foto: FotosSL
Franco Saraco
Redacción Mundo Azulgrana