Viendo el descenso de River, y la indecisión de Daniel Passarella, presidente de River, de presentar un informe de la gestión anterior, es un punto para prestar atención.

Hecho efectivo el descenso de River al Nacional B surge la inmediata comparación de la dignidad con la que afrontó ese horrible momento San Lorenzo y lo escandaloso que resultó el final del equipo de Nuñez.
Una vez finalizado el análisis folclórico, surge la comparación de los procesos políticos y deportivos de nuestra Institución y el de la flamante de la B Nacional.
Después de 8 años de nefasta gestión de Aguilar, asumió un Daniel Passarella que supuestamente llegaba para transparentar el funcionamiento de su club. La Auditoria era la herramienta que iba a permitir descifrar si era cierto todo lo que se comentaba sobre los supuestos malos manejos económicos de la gestión anterior. Primero iba a tardar tres meses, después seis y hoy lleva el ex capitán argentino 18 meses de gestión y los resultados no aparecieron.
En paralelo se comentaba que las presiones de la AFA para no investigar a Aguilar eran muy fuertes y que cada préstamo de dinero por parte de Viamonte significaba que la auditoria estaba cada vez más verde.
A esto hay que agregarle que Don Julio premió a Aguilar con un puesto administrativo excelentemente remunerado en la FIFA.
Los miedos de Passarella a un “castigo” deportivo y económico por parte de la AFA hicieron que su compromiso investigador sea solo una promesa de campaña cada vez más difícil de cumplir.
Con River descendido y con una gestión de Carlos Abdo de seis meses, surgen infinidad de paralelismos. Un club devastado en lo económico y en lo deportivo, promedios que preocupan a futuro y una promesa de campaña de investigar a sus antecesores.
Es el momento en que Abdo asuma su compromiso con los socios y con la institución y realice una Auditoria que sirva para hacer una radiografía de la crisis de nuestro club. Para diferenciar deuda real de deuda inventada y, sobre todo, conocer a los responsables para que la Justicia actúe.
Carlos Abdo tiene la oportunidad de decidir si gobierna para los socios del club, o gobierna para Grondona. No debería pensarlo demasiado. Las promesas de Don Julio y sus aliados no son creíbles. Las pruebas están a la vista. Si gobierna para los socios, lo vamos a apoyar.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana