El Ciclón sigue sin soplar las redes: River lo venció 2 a 0 en el Monumental y dejó al equipo de Ramón Díaz a nueve unidades de la punta. San Lorenzo jugó mal y desperdició un clásico clave para recuperar la confianza en el juego. Sólo queda la Copa.
[b]BUENOS AIRES[/b]- Otra vez la misma imagen. El ocaso en Boedo es una constante en este 2008. Cuando en la previa parec�a que el sol iluminar�a al a�o Centenario, una tormenta comenz� a mojar las ilusiones de los hinchas de San Lorenzo, esos que hoy ven como su equipo va camino a otro fracaso. Entre el torneo local y la Copa, son 450 sin convertir goles, igualando el record negativo que se dio entre el Clausura y Apertura de 1994. Pavada de desaf�o tiene este equipo en formaci�n y lleno de dudas. Casi no hay tiempo para los lamentos, y mucho menos para las excusas. En los rostros de los jugadores se ve frustraci�n. Son las caras de los vencidos, de los que parecen que dif�cilmente puedan recuperarse, al menos que le cambien pronto la mano al trabajo. Ante River volvi� a notarse que a San Lorenzo le falta de todo. Orden, disciplina, juego, actitud, amor propio, verg�enza deportiva... Ah, s�, tambi�n le falta el gol. Imposible olvidarse de ello cuando las gargantas s�lo se usaron para cantar y alentar, como sucedi� hoy en el Monumental. Con este estigma incorporado, el Cicl�n sufri� la lesi�n del �nico jugador del mediocampo que puede generar peligro. A los 22 minutos del comienzo Andr�s D�Alessandro se retir� por un problema muscular, dej�ndole el lugar a Aureliano Torres. �Qu� tiene que ver la funci�n del paraguayo con la del Cabez�n? Mientras uno es enganche, el otro es lateral por izquierda. As� se resuelven las cosas en este San Lorenzo. Los de Simeone fueron un poco m�s y aprovecharon la calidad de Falcao para adelantarse a los 27 minutos. El colombiano cabece� estup�ndamente y dej� la sensaci�n de que San Lorenzo jam�s podr�a revertir, siquiera, esa m�nima ventaja. El entretiempo tampoco sirvi� para motivar a los jugadores del riojano, por cierto, ovacionado por los hinchas de su ex club. De entrada, a los 8 minutos, River golpe� nuevamente: Abelairas puso el 2 a 0. Inmediatamente, vino la reacci�n de Ram�n. Mand� a Adri�n Gonz�lez por Tula para que la derecha sea m�s ofensiva, a pesar de la inclusi�n de Menseguez por ese sector al comienzo del cl�sico. No hubo caso. Tampoco con la entrada de Romeo (por Bergessio), quien fue junto a Silvera un espectador de lujo de la impotencia azulgrana. Afortunadamente, River par� el carro y se decidi� a enfriar el partido, aunque calent� a los cuervos, que no pararon de cantar hasta el pitazo final de H�ctor Baldassi. Se fue una gran chance para construir la recuperaci�n. El equipo no encuentra el rumbo y los compromisos futbol�sticos seguir�n en lo inmediato. Que salga el sol para iluminar un poco a estos jugadores, porque sino este oscuro camino los llevar� a un rotundo fracaso.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana