El vocal Horacio Arreceygor sale nuevamente al ruedo y analiza varios puntos considerables de la agenda azulgrana. A su vez reconoció que han dialogado con varios sectores.

Horacio Arreceygor, a los 50 años, luego de haber logrado el 35 por ciento de los votos como candidato a presidente en las últimas elecciones y con dos períodos como representante de la minoría en la Comisión Directiva, es una de las figuras de la política de San Lorenzo que más expectativas genera, de cara a los comicios de diciembre de este año.
Es que, además de la buena imagen que tiene entre los asociados, muchos entienden en el club de Boedo que la decisión que tome su sector, San Lorenzo para Todos, bien puede definir las elecciones, habida cuenta de la paridad que puede llegar a haber y la cantidad de listas que se presentarían.
Por eso, luego de varias semanas de trabajar en silencio, sin declaraciones públicas, en “A todo Ciclón” dialogamos largamente con Horacio, que nos dio precisiones sobre la visión que él y su agrupación tienen sobre el presente y futuro de San Lorenzo y, en particular, sobre las próximas elecciones, oficialismo y oposición.
¿Cómo ves a San Lorenzo institucionalmente hoy?
San Lorenzo está atravesando un período de estancamiento. Los modelos de gestión que en las últimas dos décadas han encabezado Fernando Miele y Rafael Savino, han dado todo lo que podían dar. Sin entrar en juicios de valor –que ya son tarea de los historiadores y de la gente- han tenido aciertos y errores, dejan cosas que tienen su valor, pero también dejan materias pendientes que son urgentes para resolver.
Hay que afrontarlas ya mismo, con toda energía y decisión, con eficiencia y honestidad. Ya no sirve ser honesto si no se es eficiente. Ni basta ser eficiente si no se es honesto. Y las dos cosas deben potenciarse con la participación más amplia, poniendo toda la potencialidad de los sanlorencistas, traccionando detrás de un gran proyecto. Y es indispensable la experiencia de gestión, porque un club es diferente de una empresa. Ese es el desafío de una nueva generación de dirigentes, cuyo momento es ahora.
¿Cuáles son esas materias pendientes?
Hay que crecer. Eso significa tener más socios, tener más hinchas, tener más sedes, tener más servicios. Hay que ser competitivos. Para eso hay que jugar mejor, ganar más, sumar más éxitos y prestigio, en el fútbol y en todos los deportes. Hay que generar recursos. Es potenciar el producto y la marca San Lorenzo, venderlo como corresponde, posicionarlo en el país y en el mundo.
Eso es imposible de realizar si no hay un proyecto claro, con etapas para el corto, mediano y largo plazo, si no hay un equipo de trabajo capaz de llevarlo a cabo y una gestión, profesional y eficiente. Nosotros lo tenemos y es el resultado de doce años de trabajo.
El fútbol
¿Qué lugar ocupa el fútbol en ese proyecto?
Es fundamental. Es el motor del club. Tan importante es como no excluyente. En nuestro modelo, que es que se llevó adelante en el mejor momento de la historia de nuestra institución adaptado a la época, el fútbol y las actividades amateurs, recreativas y sociales, se retroalimentan. Uno potencia al otro y cada uno sostiene al otro cuando no está en su mejor momento. Así debe volver a ser.
El objetivo es trazar un plan de excelencia a diez años, pero que empiece a dar resultados ahora, porque –con todo respeto- no somos Lanús o Banfield, que pueden esperar años sin éxitos para que lleguen a primera chicos que hoy tienen diez años.
El modelo San Lorenzo debe realizar con toda la inversión, capacidad y dedicación, un proyecto desde las inferiores, con el objetivo de que en unos años tengamos un equipo de jerarquía integrado casi totalmente de jugadores surgidos del club, comprometidos con la institución y que pertenezcan económicamente a San Lorenzo.
Pero mientras tanto, y para asegurar la continuidad que ese proyecto debe tener, la primera división debe ser altamente competitiva, desde ahora. Por eso en el corto plazo hay que seguir armando un equipo fuerte, cuidando la economía y los intereses presentes y futuros del club y darles, en el marco de una estructura sólida, cada vez más cabida a nuestros juveniles.
Aunque no todos lo perciben o lo reconocen, en este último tiempo se están dando pasos en ese sentido, que hay que profundizar. La llegada de Ramón Díaz como técnico, la asunción de Alberto Fanessi en el fútbol infanto-juvenil, el manejo cuidadoso de las renovaciones de contratos y contrataciones de jugadores, las obras en el Estadio, en la Ciudad Deportiva y los avances en la compra de la esquina de Avenida Plata y Las Casas van en el camino correcto.
¿El proyecto futbolístico del que hablás es coherente la llegada de Ramón Díaz?
Absolutamente. El fútbol estaba muy bajo, ocupamos uno de los últimos lugares, quedamos fuera de las copas y la gente se alejó de las canchas. Esa situación no se puede mantener y la mejor forma de revertirla es con una política de shock, comenzándola desde la conducción técnica. En ese sentido, Díaz asegura convocatoria, expectativa, competitividad y el mejor asesoramiento para rearmar el grupo. Y lo está demostrando.
El desafío, es invertir con inteligencia e imaginación, resguardando siempre la posición de la institución, para tener el mejor equipo posible sin gastar más. La clave pasa por tener menos jugadores, con salarios acordes con la realidad del país, del fútbol y del club, y mayor cantidad de juveniles. Contamos con un técnico que sabe sacar lo mejor de los jugadores que tiene y los potencia.
Se ha reducido el presupuesto del fútbol a la mitad, como lo exigía la realidad de la economía del club y del deporte en general, con gran audacia y valentía y ahora tenemos que ser inteligentes y eficaces para invertir correctamente esos recursos para tener un equipo competitivo y que nos permita hacer buenos negocios para la institución con la venta de valores que nos pertenezcan. Creo que estamos empezando a transitar ese camino.
Se tomaron decisiones dolorosas pero necesarias con la no renovación de los contratos de jugadores veteranos pero con mucho nombre e historia, como Romeo, Kili González y Campagnuolo, se mantuvo una posición firme ante reclamos iniciales desmedidos como el de Menseguez y se consiguió el objetivo, y se han defendido correctamente los intereses del club en el caso de Aureliano Torres. Aunque tomó tiempo, el equipo se reforzó bien con operaciones posibles, cuidadas y medidas, de acuerdo con lo que pide el técnico.
Esa tendencia revierte la de años anteriores, caracterizada por cierto facilismo en ceder a las pretensiones de técnicos, jugadores e intermediarios y a hacer operaciones en gran cantidad, sin cuidar su actualidad física y futbolística. Y en eso hay un gran mérito del tesorero Claudio Di Meglio, que ha demostrado firmeza, criterio y capacidad de gestión.
Los proyectos
¿Hay que volver a Boedo? ¿Cuáles son las prioridades?
Sí. En este próximo período hay que ampliar la sede de Avenida La Plata y construir el Gimnasio Polideportivo en la Plaza Lorenzo Massa, llevar la sede administrativa a Boedo y hacer en esa zona el gran museo. Pero también dar seguridad y hacer obras indispensables para los deportes amateurs en la Ciudad Deportiva, incluyendo la escuela, y en el Estadio.
Y también crecer para afuera. Nosotros presentamos en el 2001 el plan para crear tres subsedes en el gran Buenos Aires (oeste, norte y sur) y filiales oficiales en cada provincia y ciudad importante a través de las peñas, o sea organizarnos nacionalmente.
Todo esto se realizará con fondos del club, acuerdos con el Estado y aportes privados, que se devolverán sin intereses con el superávit que las nuevas actividades y servicios generen.
Eso nos va a permitir tener 60 mil socios en una primera etapa, con lo que cerraremos el déficit mensual y generaremos un superávit que servirá para ir desarrollando un plan de obras ambicioso.
Es perfectamente posible, sin endeudarse, y donde el club sea realmente de los socios, que tienen que tener amplia participación y compromiso con su institución.
Hay que hacerlo ya, porque los clubes chicos ya amenazan con superarnos. Primero lo hicieron socialmente, luego en los deportes federados, más tarde en las divisiones inferiores y ahora nos ganan campeonatos. Si no reaccionamos, en algunos años van a discutirnos nuestra condición de grandes, que es el legado más valioso que heredamos de nuestros fundadores, y que debemos defender y revalidar.
Ese es un mérito de ellos, pero fundamentalmente es un gran fracaso nuestro, porque a mediados del siglo pasado los superábamos abrumadoramente en todo y ahora sólo en la historia. Pero la historia se construye cada día y no podemos dormirnos en los laureles. Hay que trabajar, crecer y ganar. Esto es San Lorenzo.
¿Sirve el plan de Carlos Abdo?
Por supuesto. Ha tomado nuestros proyectos de las últimas dos elecciones y planes que este gobierno tiene y ha puesto en marcha, y agregó ideas propias y eso demuestra que la mayoría de los sanlorencistas estamos coincidiendo en general con lo que hay que hacer. Aún existiendo cosas que modificar y otras que agregar, es bueno lo que presentó Carlos y a nosotros nos va a interesar sumarlo y desde el gobierno, implementarlo.
Lo que no puede olvidarse es que todos los proyectos deben llevarse a cabo y para eso hay que llegar al gobierno y hacerlo con mucha fuerza, capacidad y autoridad. Y eso no puede hacerse desde un sector sólo, sino sumando a los mejores, con amplitud.
Las elecciones
El panorama político aparece muy confuso, ¿qué posición tienen ustedes?
Es cierto que aparece complejo. Otra vez surgen muchas agrupaciones y todos tienen candidatos a presidente y recetas para revertir la crisis. Es saludable que más gente se involucre y piense en proyectos para la institución, pero no parece bueno que haya veinte agrupaciones y cuatro, cinco o seis listas.
Nosotros, desde San Lorenzo para Todos, nos constituimos cuando en el club había sólo una agrupación, la oficialista, y por ende no había elecciones, en 1998. Todos los demás vinieron después. Pero aún con el derecho que nos puede llegar a dar el haber trabajado desinteresadamente por San Lorenzo durante más de una década, aceptando el lugar que nos dieron los socios y esperando nuestro momento, no dejamos nunca de reclamar la unidad.
La unidad no es necesariamente lista única. Unidad es dialogar, trabajar, proyectar entre todos, alcanzar comunes denominadores, formalizar políticas de Estado. Donde uno gana y el otro ayuda, pero en la que el que gobierna tenga el compromiso de abrir realmente la participación. Nosotros somos minoría desde 1998, siempre ofrecimos todos nuestros proyectos y equipos pero nunca nos llamaron a participar de una sola subcomisión.
Desde el 2004 que señalamos que, si el gobierno no nos conformaba, quienes pensamos así debíamos trabajar juntos y conformar un plan de gobierno y una lista que nos contenga. Pero no pudimos lograrlo pese a los esfuerzos que hicimos y cada vez hay más agrupaciones.
A cuatro meses de las elecciones, debo reconocer que el objetivo aparece lejano. De tal modo, quedamos en libertad de acción de hacer lo que entendamos sea lo mejor para llegar al gobierno e impulsar el cambio que venimos pregonando.
No queremos ir sólos, porque contribuiríamos a lo que criticamos. Personalmente preferiría coincidir con uno o varios sectores y no sumarnos a la confusión generalizada de una oposición atomizada, por más que la nuestra sería la que tiene más derecho a presentarse sola, porque hicimos política cuando nadie se animaba.
Ustedes tuvieron contactos con sectores de la oposición y también con sectores del oficialismo, ¿cómo van esas conversaciones?
Eso es cierto, pero con quienes más dialogamos es con nuestros militantes y con los socios en general. Juntos estamos analizando qué necesita San Lorenzo, analizando proyectos y conversando sobre qué creen que hay que hacer este año en materia política. San Lorenzo para Todos está reorganizado y de pie para, como siempre, ofrecerle lo mejor al club desde el lugar que nos toque.
Esta semana estamos lanzando la etapa final de nuestra campaña electoral e inauguramos nuestro local, en Rivadavia 4240, a dos cuadras de Avenida La Plata, en pleno Almagro, bien céntrico y cómodo para que todos puedan pasar.
Sobre oficialistas y opositores, dejame decir que es apenas una referencia. No vemos las cosas como algunos amigos, que creen que en el oficialismo están todos equivocados y no sirven y que en la oposición están los mejores y los esclarecidos. Para mí son todos sanlorencistas, sólo hay que descartar a los deshonestos, y si tuvieron cargos, hay que ver qué hicieron. En todos los sectores hay gente que ha pasado por algún gobierno y en la que no, es porque nunca han actuado, lo que a priori no acredita que vayan a ser brillantes si les toca gestionar.
Para nosotros, en diciembre terminan oficialistas y opositores, que es una etiqueta con fecha de vencimiento. Luego de las elecciones, habrá nuevos oficialistas y nuevos opositores. Y desde ya que todos los opositores actuales querrán ser oficialistas desde fin de año.
¿Qué creés que va a pasar entonces, desde la visión de tu sector?
Estoy convencido que pasó el tiempo de los liderazgos personalistas de Fernando Miele y Rafael Savino, que condujeron el club en el último cuarto de siglo, y que es el tiempo de una nueva generación de dirigentes. En diciembre habrá un nuevo gobierno. Y entonces habrá que barajar y dar de nuevo.
Yo conozco bastante bien la política de San Lorenzo y sé perfectamente que hay gente capaz en todos los sectores-oficialismo y oposición- con quienes me gustaría compartir una gestión. Y eso lo que queremos hacer. Armar un nuevo gobierno, plural, con gente que provenga de distintas extracciones, mezcla de juventud y experiencia, con capacidad y dedicación, unidos detrás de un proyecto superador de todo lo que pasamos en estos veinte años, sin rencores ni revanchismos.
No se podrá sumar ahora a todos, porque algunos de ellos están comprometidos con sus agrupaciones y candidatos y no querrán sumarse a una lista común, pero lo intentaremos después, desde el gobierno, para que tengan espacio y protagonismo los mejores. Tengo con todos la mejor relación y diálogo, y estoy convencido de que lo vamos a lograr.
En San Lorenzo tiene que haber un cambio. Eso es indudable. Lo decimos todos. Y no tiene que ser cualquier cambio. Hay que mantener y mejorar lo que está bien y modificar lo que está mal. Y hace falta gente nueva, pero también la dosis necesaria de experiencia, porque no tenemos margen de error. No es tiempo de improvisados ni de aventureros.
Y ese cambio, que trae inevitablemente una renovación de nombres, lo tienen que expresar los actuales oficialistas y los actuales opositores que quieran llegar al gobierno. Me consta que hay en la fuerza política que actualmente nos gobierna un debate interno que me parece saludable y necesario y una actitud muy positiva del presidente Rafael Savino, que entiende perfectamente esto y lo veo trabajando para que su sector muestre una auténtica renovación y el surgimiento de nuevos dirigentes, que los tienen. Eso es importante, más allá de que alcancemos un acuerdo o no.
Su candidatura
¿Serás candidato a presidente o podés sumarte a un acuerdo político desde otra posición?
Mi fuerza política ha ratificado mi precandidatura a presidente. Eso está claro, me enorgullece y me siento preparado. Hice en San Lorenzo toda la carrera política desde abajo. Empecé en la tribuna, fui candidato a vocal, vicepresidente y presidente, siempre con un amplio respaldo de los socios. Y hace dos períodos integro la Comisión Directiva.
Sumamos a esto mi experiencia al frente del Sindicato Argentino de Televisión, conduciendo una entidad que crece, da servicios y defiende a sus trabajadores y en la que vengo de ser reelecto con el 85 por ciento de los votos. Y sin oposición, porque sumamos a todos al trabajo. No voy a cuestionar los méritos de los empresarios a los que le ha ido bien en lo suyo, pero en sus empresas no tienen que rendir cuentas a nadie. En cambio, un gremio funciona como un club, con la necesidad de dar resultados y brindar explicaciones permanentemente a sus dueños, en este caso los afiliados y nos sometemos a elecciones permanentemente.
Pero, personalmente, tengo más ambición por ver el San Lorenzo que quiero que por ocupar determinado cargo. Y si una cosa fuese obstáculo para lo otro, no tiene sentido aferrarse al honor de ser candidato a presidente, porque ya lo fui. El club es más importante que cualquier nombre y el mío no es la excepción. No se puede decir que se es candidato a presidente y lo demás no me importa nada. Ya tuvimos mucha soberbia en San Lorenzo y así nos fue. Quiero, sí, estar en un equipo de gestión en el que pueda participar, sumar, aportar, escuchar y ser escuchado.
Nosotros tenemos un gran equipo, gente del club, gente con experiencia en empresas, gente de la política, profesionales, deportistas del club galardonados por sus pares, todos ellos cuervos de gran vocación, que conocen perfectamente bien la institución y que vienen trabajando desde hace años.
Y contamos con el asesoramiento de los grandes “camboyanos” Lucho Malvárez y Darío Siviski, los recordados Armando Quinteros y el Indio Arévalo y el mayor descubridor y formador de talentos del país, Jorge Bernardo Griffa.
¿Qué le dirías hoy la gente que siempre los sigue y que tiene esperanzas en ustedes?
La gente que nos sigue y nos respeta debe saber que, estemos en el lugar que estemos, vamos a ser coherentes con nuestras convicciones y aseguraremos que se gestione con honestidad y eficiencia, por un club más grande y un proyecto de crecimiento, por un club de los socios y para los socios.
No esperamos doce años para llegar al gobierno, trabajando incansablemente, para hacer lo contrario de los que siempre pregonamos. Por eso decimos en nuestro slogan que somos “la garantía del cambio”. Nos sentimos los más autorizados para decirlo con autoridad.
Nunca dejamos de trabajar. Ahora lo empezamos a hacer con todos los socios desde la semana próxima en nuestro nuevo local. Los esperamos a todos y vamos a estar convocándolos personalmente para trabajar y reflexionar sobre lo que hay que hacer y ponerlo en marcha.
Para finalizar, ¿te ves presidente a fin de año?
Me veo gobernando el club, orientándolo hacia volver a ser el San Lorenzo grande y fuerte en todos los órdenes que conocí y del que me enamoré. Hace años trabajamos para eso
Gentileza “A todo Ciclón” (Oscar Sacco, Leonel Quidiello)
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana