Así lo manifestaron en su blog el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras.

A fines de 1979 se llevó a cabo la expropiación del predio y estadio de San Lorenzo de Almagro en el barrio de Boedo, limite con Parque Chacabuco, a pocas cuadras de la Facultad de Filosofía y Letras. El viejo estadio no era sólo un escenario de espectáculos futbolísticos sino que era una referencia para miles de socios, hinchas y vecinos del barrio; muchos ellos se alejarían de la vida y las actividades cotidianas del club para el resto de sus vidas, dejando al barrio sin el inmenso trabajo social que significaba un club de semejante dimensión.
La expropiación del Gasómetro, donde cabían más de 75.000 personas fue obra de la última dictadura cívico-militar genocida, no siendo este el único vínculo entre futbol y política a lo largo de la dictadura: se destaca como mayor ejemplo el Mundial ’78, que fue utilizado como pantalla de la masacre que se llevaba a cabo en el país, mientras generaba una base de consenso para la junta militar. También se han dado casos aislados de repudio a la dictadura que partían desde las tribunas, siendo atrozmente reprimidos.
En ese contexto, mientras a algunos la dictadura genocida les terminaba de construir la cancha, San Lorenzo fue el club más perjudicado. Algunos alegan que fue por culpa de la simpatía por Huracán del ex gobernador de facto Brigadier Cacciatore, quien se excusó diciendo que allí se abrirían calles y se construiría una autopista. Sin embargo, los predios fueron cedidos para construir un hipermercado multinacional. Otros señalan como excusa la infiltración de células de Montoneros que pretendían utilizar ese escenario como espacio de propaganda política y otros destacan que en aquel estadio se llevó adelante la primera manifestación de las Madres de Plaza de Mayo.
Esto es parte de la política de sistemática represión y persecución tanto política como cultural a la sociedad argentina en todos sus aspectos en esa época. En este sentido, el ataque a la identidad de un barrio y a la organización vecinal en cualquiera de sus manifestaciones fue moneda de cambio de la dictadura.
Ya sea por una razón o por otra, la última dictadura, que le quitó aquel espacio de identidad cultural a miles de hinchas y vecinos del barrio de Boedo, llevó una política tan anti-popular hacia el deporte como la que llevo en otros ámbitos de la vida social.
Convocamos el próximo martes 5 de julio a las 17hs. a la marcha que se llevará a cabo del Obelisco a la Legislatura Porteña, reclamando la aprobación de la Ley de Reparación Histórica, que exige la restitución de los predios ubicados sobre la Avenida La Plata.
Fuente: CEFyL
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana