A fines de los 80 y principios de los 90, Newells amargó más de una vez a San Lorenzo en etapas decisivas. Ahora, en el próximo partido, el Ciclón puede ser el que deje a los rosarinos con las manos vacías.

Todavía retumba en mis oídos el grito desahogado, con tono de revancha, del profesor Jorge Castelli, cuando el delantero Iván Gabrich aprovechó un regalo de Alejandro Simionato. Aquella noche rosarina del 5 de marzo de 1994, en un partido postergado por el Apertura 93, donde también Néstor Gorosito erró un penal, dejó a San Lorenzo sin posibilidad alguna de ser campeón. Newells volvía amargarnos la ilusión para que River Plate festeje una nueva estrella sin jugar.
Allá por los años ochenta y principio de los noventa, santos y leprosos generaron una picante rivalidad que tuvo a los rosarinos como claros vencedores, dejando al Ciclón herido en más de una oportunidad, tanto en el contexto nacional como internacional.
En la temporada 87/88, Newells se coronó campeón tras 38 encuentros, dejando a San Lorenzo en la segunda colocación, a seis unidades de la cima. En aquel torneo, el Ciclón no perdió ninguna de las dos veces con los rosarinos, ganando de local 1 a 0 (Ortega Sánchez) y empatando en el Coloso sin goles. La campaña azulgrana, teniendo en cuenta la situación económica del club, y la imposibilidad de tener cancha propia, fue notable. Sin embargo, el mal cierre del certamen por parte de San Lorenzo, dejó al equipo de José Yudica como un sólido ganador.
Con este subcampeonato, San Lorenzo accedió a la Liguilla para conseguir una plaza en la Copa Libertadores de 1988, certamen que disputó brillantemente, a tal punto que llegó hasta las Semifinales, la instancia más lejana en la historia del club (como en 1960). Curiosamente, el rival en esta fase fue Newells. La Lepra se llevó la serie tras ganar ambos encuentros: 1 a 0 en Rosario y 2 a 1 en Vélez.
En la noche de la eliminación, Héctor Veira, DT azulgrana, contó con los siguientes jugadores: Pogany; Marchi, Riquelme, Malvárez, Giunta y Coloccini; Ahmed, Gorosito, A. Acosta, Ortega Sánchez y Rifourcat. Yudica, por su parte, jugó con: Scoponi; Theiler, Sensini, Llop, Franco y Pautasso; Martino, Alfaro, JJ. Rossi, Batistuta y Almirón. Este golpe de la eliminación caló hondo, porque en el plantel sentían que la final ante Nacional de Montevideo no se les iba a escapar, como sí le sucedió posteriormente a Newells, que se quedó con las manos vacías.
Como dato anecdótico, para agregarle un ítem más a esta rivalidad, vale recordar que el equipo rojo y negro conquistó un título local frente al propio San Lorenzo. Fue el 23 de diciembre de 1990 en cancha de Ferro, en un empate 1 a 1, con goles de Ruffini y Zandoná. En esa tarde, River, el otro conjunto con chances de campeonar, perdió ante Vélez Sarsfield, que sostuvo la victoria en su arquero Ubaldo Fillol, quien se retiró del fútbol en esa jornada.
En 1992, el Ciclón y Newells vuelven a verse las caras en una instancia decisiva de la Copa Libertadores. Fue por los Cuartos de Final y otra vez la Lepra sonrió delante de San Lorenzo. En Rosario, fue 4 a 0 para el local y la vuelta, en Ferro, terminó 1 a 1. En esta edición de la Copa, en la fase de grupos, el Ciclón había debutado justamente ante Newells, en Rosario, goleándolo 6 a 0 en un partido histórico.
Este domingo, San Lorenzo vuelve a enfrentar a Newells en un encuentro clave, ya que los rosarinos pueden ser campeones del actual Apertura. Quienes sufrimos aquellas derrotas y eliminaciones en manos leprosas, ya sabemos que ganar el domingo, más allá de disfrutar el éxito propio, tendrá un doble sabor.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana