El sábado, el equipo de Trama le ganó a River de visitante por 5 a 3. La actuación fue sólida. Pablo Felder y Juan Gramuglia fueron claves. Matías Navarro volvió a hacer goles.

La primera de futsal masculino que dirige Oscar Trama sabía que tenía que ganar y mejorar su nivel con respecto al último partido. Aquella pasada actuación tuvo a un Ciclón dominando a un débil Argentinos, ganando 4 a 0 y empatando, finalmente, 5 a 5 en el salón San Martín.
Hoy, realmente, las cosas se acomodaron y se puede afirmar que San Lorenzo aprendió la lección ya que se quedó con los tres puntos al vencer al siempre complicado River Plate en San Fernando (lugar en el que el de Núñez hace de local) el sábado por la noche.
El resultado final fue 5 a 3, con un conjunto azulgrana que jugó en buen nivel durante los cuarenta minutos y que contó con destacados rendimientos individuales. Uno de esos rendimientos fue el de Matías Navarro.
El hombre que llegó de Boca a principios de esta temporada sigue utilizando su pegada siempre precisa para abrir partidos y en el partido ante el Millonario no fue la excepción: remató de media distancia y colocó el 1 a 0.
Momentos más tarde, realizó una pared con Marco Escobar y quedó mano a mano con el uno rival. Con categoría, definió por abajo y gritó el segundo tanto de la noche. River, obviamente, no se quedó de brazos cruzados y salió a buscar el descuento, hasta que lo consiguió.
Pero su ímpetu mucho no le duro porque Pablo Felder tiró una pared con Escobar y definió al segundo palo del uno de la banda para el tercer gol del Cuervo. Con ese marcador, el primer acto se terminó.
En el segundo, el team de Trama sufrió un nuevo descuento y tuvo que bancarse el apriete de su rival. En ese instante, se agigantó la figura del Mono Gramuglia, quien tapó pelotas importantes.
Cuando muchos pensaban que el empate podía ser una realidad, el Muro Stazzone vio adelantado al arquero y desde su campo le pegó convirtiendo el 4 a 2 cuando restaban tres minutos para la finalización del cotejo.
Aunque este hecho no selló el marcador: la escuadra de Núñez llegó a poner el encuentro 4 a 3 a pocos instantes del final y, por si fuera poco, el juez cobró un penal, muy discutido.
Ahí dijo otra vez presente Juan Gramuglia, más figura que nunca, que se tiró hacia su derecha y evitó la igualdad. Sin dudas, el Mono fue vital para la posterior victoria, que terminó de sellarla Pablo Felder con el 5 a 3 final.
El vestuario del Santo volvió a ser una fiesta y no fue para menos: la mística y la actitud estuvieron a la vista de todos. El juego, también. Y todo sirve para que la ilusión de Los Gladiadores crezca fechas tras fecha.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana



