Argentino de Castelar le ganó el partido de Promoción a San Lorenzo por 91 a 80 y de esta forma el Ciclón, que mostró actitud durante los cuarenta minutos, se quedará en la B.

A pesar de la garra, la primera de básquet del Ciclón, como visitante, no pudo con Argentino de Castelar en el encuentro por la promoción y se quedará en la B durante el 2010. Estuvo cerca, ya que remontó una desventaja de doce puntos en el último cuarto y llegó a estar a una unidad nada más. Pero faltó un poquito de suerte para que algunas bolas entren. La gente, como en otros partidos, también fue protagonista, con el aliento que no cesó durante toda la noche y sobre todo al final, cuando despidió a los jugadores con enormes aplausos y canciones inolvidables.
En un reducto difícil, el azulgrana demostró estar a la altura de las circunstancias, no se achicó y le jugó de igual a igual a un conjunto de la A como Argentino. El primer capitulo terminó a su favor por 24 a 23 y en el segundo se notó la efectividad del local, que pudo sacar una ventaja de ocho tantos (44 a 36).
El público de Boedo (con gente de la peña de Villa del Parque incluida) gritó y fue local. Eso hizo que los chicos fueran al frente a jugarse todo por el ascenso. Con el manejo de Lisandro Ortuondo desde la base, se intentó anotar de todas las formas posibles. Sin embargo, el de Castelar sacó provecho de buenas decisiones en ofensiva y mantuvo la superioridad al finalizar el tercer cuarto (70 a 63).
Ya en los últimos diez minutos, el cuervo fue para adelante y con Genaro Spero dulce, que encestó tres triples de manera consecutiva, acortó distancias. También, fueron fundamentales Mauro Cobello y Guido Ragozzini, aportando puntos clave. En un instante, un hincha del santo miró el tablero y su ilusión quedó intacta: local 75, visita 73, decía. Estaba todo dado para pegar el zarpazo aunque ahí se vio lo mejor del dueño de casa, que sacó un doble con falta incluida y metió los puntos que tenia que meter.
Mientras que el visitante falló un par de intentos de tres que hubieran significado, tal vez, una victoria. No se dio. Pero eso no significa que haya sido un fracaso ni algo por el estilo. Al contrario: en tiempos en los que el amor por la camiseta falta y para muchos “profesionales” del club es valioso realizar gestos desubicados a una tribuna cuerva, lo que hicieron estos chicos, que se retiraron de Castelar con lagrimas en los ojos, es mas que valioso. Y representan un orgullo para todos los sanlorencistas, que tuvieron la suerte de disfrutar a lo largo de toda la temporada de su constante entrega.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana