Tras su rápido paso por el ascenso San Lorenzo desplegó un fútbol vertiginoso durante el metropolitano de 1983, que todavía recuerdan a pesar de no ser campeón los hinchas por su notable poder ofensivo. El Globo fue víctima de ese equipo del “Bambino” Veira.

Aquel conjunto era cara o cruz. Su filosofía era siempre buscar el arco contrario y jugaba con 4 atacantes fijos. No por nada señaló 69 goles en 36 fechas. A pesar de su espectáculo ofensivo aquel Ciclón perdió injustamente el título con el Rojo, por solo un punto.
Los del globito sufrieron el fuego santo en la fecha 23, con menos justicia de lo que refleja el 2 a 1 final de ese partido jugado en cancha de Vélez. San Lorenzo fue Cousillas; Hernán Sosa, Biaín Higuaín y Alul; Quinteros, Insúa; Perazzo (Pumpido), Bueno (Coudannes), Husillos y Navarro.
Walter Perazzo de cabeza a los 43m tras centro de Bueno y Mario Husillos con una cuchara notable por sobre la cabeza de Vidallé a los 37 del complemento, sellaron los goles de una victoria inolvidable, que no empañó el descuento minutos después de la visita con un penal convertido por Converti.
“Tratamos de dar espectáculo y hacer goles. Tenemos la delantera más goleadora y eso se consigue únicamente poniendo mucha gente arriba. Nosotros vamos siempre al ataque”, afirmaba el Bambino Veira, sobre ese Ciclón que todavía idealizamos.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana