El ex volante azulgrana analizó el duro presente institucional del Ciclón, recordó su plenitud futbolística en Europa y confesó lo difícil que es el retiro.

En una charla íntima con DSports, Fernando Belluschi no esquivó los temas sensibles que rodean a los clubes donde dejó huella. Con la elegancia que lo caracterizaba en la cancha, el santafesino puso la lupa sobre el presente de San Lorenzo, destacando el esfuerzo de quienes hoy conducen al equipo en medio de una tormenta dirigencial y económica.
Belluschi fue claro al diagnosticar el momento del club de Boedo. Al referirse al cuerpo técnico y a los jugadores, señaló el sacrificio que implica el día a día: "La están remando con muchos problemas institucionales y los chicos también". Para el mediocampista, la solución no es solo futbolística, sino que requiere una reconstrucción integral para que la institución recupere su ADN competitivo: "San Lorenzo es un gran club, tiene que levantar y volver a competir", sentenció, enviando un mensaje de aliento para la gente del Ciclón.
Al repasar su carrera, Belluschi identificó su "época dorada" lejos de casa, aunque no olvidó sus raíces. Según sus propias palabras, el 2011 fue su año de gracia: "Cuando mejor me sentí fue en Porto en 2011. Me salían todas, tenía mucha confianza y estaba en un equipo lindo", apuntó. Aún así, no pasó desapercibido su paso por el elenco azulgrana: "En San Lorenzo tambíen me sentí muy bien", admitió, valorando su momento por uno de los grandes del fútbol argentino, lugar que fue figura.
Finalmente, Belluschi se sinceró sobre el costado más humano del futbolista: el día después de abandonar la actividad profesional. Tras un tiempo de silencio, confesó que el proceso no fue sencillo: "Cuando dejamos de jugar, los jugadores hacemos un duelo. Ahora me estoy empezando a amigar con el fútbol de vuelta", reveló con honestidad, marcando el inicio de una nueva etapa personal ya reconciliado con el deporte que lo vio brillar.
Mirko Duliniec
Redacción Mundo Azulgrana