Fidelidad. Gloria. Esperanza. Pasión. Fiesta. Ejemplo. Revolución. Fenómeno. Encantador. Original. Sueño. Alegría. Único. Multitud. Lucha. Emoción. Fe. Amor. San Lorenzo de Almagro.

¿Por dónde empezar? La verdad que más allá de todos los términos expuestos en el copete de este artículo sintetizan un poco a ese sentimiento que cada uno de los cuarenta mil cuervos sintió frente a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
No es noticia la fidelidad de los hinchas de San Lorenzo. Son los mismos que cuando les robaron la casa, su equipo perdió la categoría dejando al club en peligro de extinción, salieron a bancar la parada.
La gloria que arrastra su gente nada tiene que ver con un decorado de vitrinas. No tiene valor material. Jamás podría expresarse en una divisa. Y menos puede comprarse o conquistarse. La Gloriosa no tiene precio.
Grandes y chicos. Abuelos y nietos. Todos abrazados bajo la esperanza de volver a recuperar lo nuestro, a tener la posibilidad de que esa pasión se transmita en casa, de generación en generación, por los siglos de los siglos.
Porque, además, la muchedumbre fue protagonista provocando una fiesta de las que acostumbra en sus más de cien años de historia. En tiempos difíciles, la hinchada de San Lorenzo fue, como siempre, un ejemplo de cómo apoyar, sobre todo cuando tu club más lo necesita.
Hablar de 40 mil personas en el microcentro sin un partido de fútbol mediante, reclamando justicia por un daño de la última dictadura militar, no es otra cosa que una revolución de lo establecido. Un fenómeno llamado San Lorenzo.
Y mientras las caravanas (plural, porque llegamos de todos lados) despiertan la atención de todos los transeúntes, ven a un Ciclón encantador que sorprende por lo sano de su manifestación. Hasta para reclamar es original.
El sueño, con los miles y miles de hinchas llenos de alegría, empieza a convertirse en realidad. Como se escucha desde hace rato en las tribunas, la vuelta la banca la gente. Esa gente que hace posible lo imposible.
Único lo de San Lorenzo. Despedir con honores al equipo cuando le tocó descender, pero dejando en claro que su hinchada fue, es y será de primera. Lo confirmó al año siguiente. Lo confirma con la ilusión de un título allá lejos, en Rosario. Lo confirmó anoche, con la marcha del sentimiento.
Ver a esos miles, a esa multidud que se llevaron todos los flashes mientras concentraban en el obelisco, para caminar por Diagonal Norte, cruzar el Cabildo para un reclamo que se pareció a un festejo patrio.
También llegaron los micros, cientos, desde avenida La Plata y alrededores para sumarse a la patriada, esta lucha sana que sólo lleva la bandera de la justicia y la verdad.
La emoción que todos los presentes sintieron en Perú y Diagonal Sur nadie la entenderá si no es de San Lorenzo, ese privilegio que sólo tienen los cuervos.
El 5 de julio de 2011 hay que registrarla en el almanaque. La fe de las cuarenta mil personas, brindando todo su amor por San Lorenzo, son parte de una historia que tiene un solo futuro: avenida La Plata al 1700.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana