Bruno Screnci (PRO), presidente de la Comisión Especial, se lo aseguró a Un Caño. “Hasta estamos dispuestos a cambiar la zonificación para autorizar la construcción del complejo deportivo”, agregó.

Es una consigna surgida desde las bases. Instalada por la vocación de servicio de un colectivo militante y refrendada por miles de personas movilizadas ante cada convocatoria. Fue el sueño de un grupo de socios que con el tiempo se transformo en hit de tribuna y en el anhelo de cada hincha. “Sabemos que vamo´ a volver a Boedo”, entonan los Cuervos convencidos de que su protagonismo será fundamental para la recuperación de sus raíces, su identidad y sentido de pertenencia.
La gesta comenzó en 1998. En bares y bibliotecas, el historiador Adolfo Res evangelizaba sobre la necesidad de regresar al barrio que a San Lorenzo lo vio nacer. En una de esas charlas, en el desaparecido Café Dante, el socio, Daniel Peso, se convenció de la necesidad de emprender la lucha. Con el tiempo se reencontraron en reuniones de la Subcomisión del Hincha, la agrupación que le dio forma, contenido y trabajo a la utopía.
Trece años después recorren a diario los pasillos de la Legislatura porteña e intentan convencer a los diputados de que aprueben el proyecto de Ley de Restitución Histórica, y así volver a montar un complejo deportivo, social y cultural, que incluya un estadio de fútbol e instalaciones que den sentido al rol del Estado en la zona sur.
El destierro
La dictadura cívico-militar remodeló algunos estadios para utilizarlos como sedes del Mundial 1978. No el de San Lorenzo, club que así se perjudicó frente a los avances de un ícono de los genocidas (Osvaldo Cacciatore, Intendente de facto, quien emitió dos ordenanzas que contemplaban la apertura de las calles Salcedo y Muñiz, que tocaban la cancha) y frente a una pésima administración sanlorencista presidida por un empresario llamado Moisés Annán. Para Cacciatore la supuesta prioridad era edificar un complejo de viviendas donde aún permanecía el Viejo Gasómetro. Ante la crisis y el déficit Annán sucumbió ante las presiones y así empezó el desastre. Los militares y sus cómplices obligaban a Lorenzo a iniciar su exilio forzado.
En 1982 la trampa se consumó. Abrovias S. A y Calder S. A, dos empresas fantasmas, compraron el predio por 900 mil dólares, y al poco tiempo se lo vendieron por 8.000.000 a Carrefour. El maquiavélico plan quedaría en evidencia dos semanas después. Cacciatore derogó las ordenanzas que pedían abrir las calles y cambió la zonificación, que, hasta entonces, impedía la construcción de supermercados. La dictadura destruyo el ámbito de socialización, y también los lazos sociales, de miles de jóvenes que practicaban deportes en avenida La Plata al 1700. Una multinacional fue la beneficiada. Ni más, ni menos, que el mismo modelo que era aplicado a escala nacional.
El proyecto de ley de Restitución Histórica que presentó Res, a fines de 2010, fue tomado por la diputada Laura Garcia Tuñón, de Buenos Aires Para Todos, y luego perfeccionado por Eduardo Epsztein, del Frente Progresista y Popular, y Gonzalo Ruanova, de Nuevo Encuentro. La iniciativa ya pasó por la Comisión de Deportes y ahora se analiza por una Comisión Especial presidida por Bruno Screnci del PRO. Para que se convierta en ley se necesita la aprobación de cuarenta de los sesenta legisladores.
Casi toda la oposición ya dio el visto bueno, pero la decisión final la tendrá el bloque de veintiséis legisladores del macrismo. “Las chances de que se apruebe son altísimas porque hay voluntad política. Hasta estamos dispuestos a cambiar la zonificación para autorizar la construcción del complejo deportivo”, le dijo Screnci a Un Caño. El trámite legislativo indica que el proyecto todavía debe pasar por las comisiones de Presupuesto y Planeamiento Urbano antes de ser debatido en primera y segunda lectura en el recinto y además ser sometido a una audiencia publica. “Todos los actores deben salir beneficiados. El club social tiene que volver de la mano del Estado", analizó el ex diputado Ruanova, socio de San Lorenzo e integrante de un nuevo espacio de participación interno.
El hipermercado está cerrado desde hace dos meses. Sus autoridades planean abrir un Carrefour Planet, una suerte de shopping, a mitad de año. Sin embargo, en declaraciones públicas, Carlos Velasco, director de Comunicaciones de la cadena, admitió que evalúan desprenderse del negocio, por lo que la vuelta del Ciclón a Boedo no parece una utopía. Si se aprueba la ley, la empresa no estará obligada a irse, debido a que ocupa sólo una parte de un amplio terreno, que fue tasado en 94.000.000 de pesos por el Banco Ciudad. “Carrefour mantendría su entrada por avenida La Plata y un portón para ingreso y salida de camiones sobre Inclán. Hasta podría construir dos o tres pisos para tener mas espacio. En el resto del predio se hará un estadio para entre 30.000 y 40.000 personas con instalaciones deportivas y culturales debajo de sus tribunas”, cuenta Res. Pese a que en un momento se hablo de trasladar el mismísimo Nuevo Gasómetro, la idea fue rechazada.
“Se hará un estadio nuevo y debajo del mismo habrá escuela, centro de salud, biblioteca y salón para abuelos, además de gimnasios y un espacio público para los vecinos. Los hinchas irán 19 veces al año a ver los partidos, mientras los socios y vecinos usarán las instalaciones los 365 días, lo que le dará seguridad al barrio”, amplia el historiador.
El gobierno porteño anunció que no pondrá un peso para resarcir al hipermercado si es que decide irse, ni para las instalaciones. En San Lorenzo aseguran que dos empresas propusieron costear la obra a cambio de sponsorizar el nuevo estadio. También piensan pedirle un crédito blando al gobierno nacional o porteño y en lanzar una preventa de palcos y abonos a platea para el futuro estadio. Sobre el destino de la actual cancha y de la Ciudad Deportiva, en caso de que prospere la ley, no hay nada concreto. El sueño es que se convierta en una Villa Olímpica en medio de la zona más castigada de la ciudad.
Volver a las fuentes
De todos modos, San Lorenzo está volviendo a Boedo de a poco y desde hace tiempo. Hace cuatro años, la Legislatura aprobó la Ley de Reparación Histórica, que le devolvió al club 4501 m2 del terreno donde estuvo el Wembley porteño. El proyecto fue presentado por el juez Marcelo Vázquez, y el ex secretario, Juan Carlos Témez, a través del entonces diputado kirchnerista, Miguel Talento. Desde 2005, la Subcomisión del Hincha, que tuvo un importante rol en la recuperación de ese predio, cumple un rol social en el barrio. Recaudó dinero entre los socios para comprar dos propiedades. En una funciona la Casa de la Cultura, donde se enseña teatro, cine, dibujo y tango, entre otras cosas, y en la otra se hará un Centro Recreativo. Organizó maratones, festivales, carnavales y concursos literarios. Y hasta inauguró una biblioteca en la que se da apoyo escolar a chicos del barrio. Se trata de volver al club social que funcionaba en ese mismo barrio hasta hace 30 años.
De la primera concentración frente a la Legislatura participaron 20.000 hinchas. En la segunda, 40.000. Para el 8 de marzo pretenden llegar a cien mil. Nadie duda que si la convocatoria resulta importante será fundamental para que el proyecto siga su curso. Los hinchas se preparan. Boedo también.
Nota de Leandro Vila, publicada en la edición enero-febrero de la revista Un Caño.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana