En casa, San Lorenzo venció 3 a 1 a Allende con dos tantos de Guariniello y uno de Abdala. El Ciclón, invicto y líder del campeonato con siete juegos ganados en siete presentaciones.

Nuevamente, el Ciclón logró llevarse los tres puntos gracias al triunfo contra Allende por 3 a 1 en ciudad deportiva y tienen un rendimiento ideal en este Apertura: en siete fechas cosecharon 21 puntos y están en lo más alto de la clasificación.
Esta campaña, positiva por donde se lo mire, tiene sustento en lo que verdaderamente hace este plantel adentro de la cancha. Hay concentración máxima, la entrega de siempre y también se golpea en los momentos más oportunos. Como sucedió frente al conjunto de Devoto.
A los tres minutos del pitido inicial, Leo Gimenez cruzó un remate y este fue interceptado por el pollo Guariniello, que la mandó a guardar. 1 a 0 y adiós a la estrategia de Tancredi ya que su equipo fue obligado a hacer lo que menos le sale: atacar. Eso facilitó las cosas para el dueño de casa, que se dedicó a tener la bola y nada más porque el de enfrente estuvo amotinado en su campo a la espera de alguna chance.
Chance que recién llegó en el complemento. Por medio de una contra, Elio Giuapponi disparó y fusiló a un seguro Mitelli para poner el uno iguales en el tanteador. Por suerte, no hubo tiempo para que los de Trama se desesperaran: al instante, Guariniello se la dio a Abdala y este convirtió el 2 a 1, ideal para seguir con la estrategia del comienzo, esa que dio, y continúo, dando réditos.
Porque minutos más tarde, producto de la paciencia, de no entrar en la desesperación por lo que proponía el tricolor, llegó el tercer tanto de la noche. ¿Quién lo hizo? El pollo goleador Guariniello, quien demuestra partido tras partido lo derecho que está con el arco.
Así, con este resultado, al quinteto de Devoto no le quedó otra que ir a buscarlo aunque ya era demasiado tarde: no hubo posibilidades de derribar al puma Mitelli (tapó al igual que el cotejo pasado pelotas fundamentales) a Lucas Minutella (volvió con todo: juego físico, una tarjeta amarilla y manejo de los tiempos) a Leo Gimenez (sólido como una roca en el fondo) ni al muro Damian Stazzone.
San Lorenzo volvió a ganar y vivió nuevamente un vestuario extraordinario, entonando canciones que tocan el alma. Es un hecho que ya se está tornando una costumbre a esta altura.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana