El Ciclón le ganó 67 a 54 a Quilmes por la fecha 12 del torneo de la B de capital yendo de menor a mayor. Sufrió al principio pero festejó al final.
Es cierto que el andar de la primera de baloncesto conducido por Guido Naipauer no es perfecto pero, de a poco, va tomando fuerza. Y, para dar fe de ello, le ganó a Quilmes como local, un rival exigente, y consiguió la séptima victoria de la temporada. Ahora, quedó con un record de 7–3 y se mantiene en zona de clasificación para la siguiente fase.
Obviamente que el triunfo le costó al dueño de casa. Al principio, no estuvo concentrado, erró muchos tiros y no defendió correctamente, al igual que contra Harrod´s la semana pasada. Por eso, cayó por tres unidades en el primer cuarto (12 a 15) y por seis en el segundo (24 a 30).
Hasta ahí, se encontraba perdido y era victima de una defensa cervecera que no le permitía desarrollar su juego interno. La consecuencia directa de eso fueron muchos tiros forzados, excesivos foules y varias pelotas perdidas.
Pero, a diferencia del encuentro último, el despertador sonó a tiempo para el azulgrana. Se acordó de defender en la segunda mitad y aparecieron algunos jugadores que terminaron pesando en el pleito.
Uno fue Hernán Gómez, vital y completo. Además, Haag mostró su calidad desde la base y otro integrante importante fue Matías, Selmo aportando puntos valiosos.
También, Mauro Cobello, a pesar de no estar inspirado al ciento por ciento. Así, San Lorenzo pasó al frente del tanteador y neutralizó a un quinteto contrincante molesto, que conforme fueron pasando los minutos no dispuso de armas para seguir en pie.
No era para menos: una vez que la efectividad de campo del cuervo creció, el proveniente de la provincia de Buenos Aires desapareció. Y de esta forma, enchufado, el conjunto Boedo se llevó una sonrisa mediante el 67 a 54 final, un necesario tanteador para saber que se está de pie.
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana