Esta vez el destino era la cancha del Granate. Todo bien, lástima el resultado. Al primer equipo del Ciclón lo despediremos el viernes ante Newell´s en el Pedro Bidegain.

El destino volvía a ser la Zona Sur del Conurbano, esta vez el estadio de Lanús precisamente. Subte hasta Constitución y de ahí tren hasta Lanús decía la hoja de ruta. Mientras viajaba en el tren y pensaba en el mal momento del equipo, escuchaba algunos temas de reggaeton que pasaban en la radio. Una vez llegado a la estación de destino, había que costear la vía hasta Gobernador Arias, y de ahí patear unas seis cuadras hasta la cancha.
Era la primera vez que visitaba las instalaciones del Granate. A la vista está que es un club muy prolijo. Todo en su lugar con instalaciones que dan gusto. Al esperar en el playón pude divisar que detrás de una lona estaba el plantel del Ciclón haciendo la entrada en calor. Pero fue apenas un flash, los muchachos de seguridad no dejaban espiar mucho.
Todo bien hasta que llegó el gol de Romeo. Y vamos Bernie que te faltan cuatro para los cien. Loustau marca penal y lo pido a Romeo. El número nueve va para acercarse a la centena de goles, pero el aguafiestas de Marchesin se lo ataja, ¿con qué derecho viejo? Bernardo Romeo no puede irse del club sin los cien goles en su haber, no sería justo. Luego vendría lo que todos sabemos: San Lorenzo se refugió atrás y lo pagó caro.
Tras la derrota, y luego de sacar al aire de Mundo Azulgrana Radio los testimonios de Méndez y Papu Goméz, junto con el colega Benigni, nos marchamos por el playón. Fue gracioso ver como miembros de la barra Granate lo mangueaban a su arquero. A simple vista lo estaban obligando a comprar una rifa, vaya uno a saber.
Ya en el auto, regresando con colegas, más de uno dijo que la policía tenía que llevarse presos a los jugadores Cuervos, se sentían afanados supongo. Mejor ni hablar de las aventuras que detalló otro periodista de su pasado nocturno por lugares inimaginables…
Marcelo Buontempo
Redacción Mundo Azulgrana